4 de enero de 2018

Lejos

Aunque lo desliza despacio, el cierre del bolso hace más ruido que un tren frenando en emergencia. Se queda en cuclillas pero con la cabeza levantada para concentrarse en los sonidos. ¿Alguien despertó? Cuando se convence de que está a salvo, saca el celular del bolsillo, lo apaga y lo deja debajo de su almohada. Sale de la habitación, baja las escaleras pisando en los espacios que no crujen y se permite una última mirada de la sala. Fue escenario de casi toda su vida, a pesar de todo. Agarra una manzana de la fuente que decora la mesa, agarra un paquete de cigarrillos que quedó descartado en la mesa de las llaves. El reloj marca las 3 de la madrugada en punto, y de pronto siente que tiene que correr. Abre la puerta, mira las fotos de la repisa, ojos familiares que parecen juzgar lo que está haciendo. Les sonríe, porque es la última vez.

11 de octubre de 2015

Lean y vean "Me and Earl and the dying girl" por favor

Pueden no leer lo que voy a escribir y directamente hacer lo que les digo en el título, porque no sumo nada relevante con los desvaríos que siguen, que son simplemente el vómito de las emociones y las lágrimas que me quedan secas en la cara mientras todavía suena la canción de los créditos de la película.
Como en otras ocasiones se ha hecho evidente, tiendo a ser bastante pasional acerca de ciertos libros y películas. En esta ocasión la culpable es una historia chiquita, honesta y nada cliché acerca de un chico que es obligado a establecer una amistad con una chica que tiene leucemia. Fin del resumen.
Me and Earl and the Dying Girl (que sería Yo y Earl y la Chica Agonizante pero, de acuerdo a las distribuidoras latinoamericanas, es Yo, Él y Raquel -crédito parcial por la rima y porque la chica se llama Rachel-), es la novela debut de un tal Jesse Andrews. El libro es por sí solo una joya, planteado con una estructura que parece confusa pero se hace clara al final, y con una voz narradora súper simpática, en esa forma actual de ser absolutamente atolondrado, socialmente incapaz, desubicado, egocéntrico y extremo, pero de una manera original y encantadora. El protagonista, Greg Gaines, es un gran, gran narrador. La novela se lee en un día, si no tenés demasiadas cosas que hacer.
"Un poco de amistad
nunca mató a nadie"
Ahora bien, la película, que cumplió con el circuito de festivales de cine este invierno y se llevó varios premios como souvenir, tiene un guión escrito por -gracias al Cielo- el mismo Jesse Andrews. Y este tipo entiende que una novela y una película pueden contar una misma historia, pero funcionan en diferentes mundos. Y así, con dirección de Alfonso Gomez-Rejon (que viene de una peli de terror y series como Glee y American Horror History), crea una transposición perfecta, con Nick Offerman a.k.a. Ron Swanson tomando mate incluido. Con un Greg tan querible como el que leímos y un Earl incluso más divertido. Cinematográficamente, hay encuadres para pausear y estudiar con detenimiento, mucho ojo de pez, paneos interminables (pero extremadamente elocuentes como en toda la secuencia de "nos drogamos por accidente"), y mucho, mucho empapelado y almohadones. Greg y Earl, por su parte, son socios que hacen sus versiones de clásicos del cine, y quizás vale la pena ver la película solo para identificar qué están homenajeando en cada uno de sus clips -aunque al final hay una lista imperdible de toda su filmografía-.
Para cerrar, la música está compuesta por Brian F*cking Eno.

En Argentina, la peli se estrena el 19 de noviembre. Ya se consigue en internet. 
Respect the research!