El after

¡Listo!
Hoy conocí a Elsa Juarez, a su asistente de dirección y también a los actores. Cuando les explicamos el proyecto, con Emilce y Paola, todos se mostraron dispuestos a colaborar. De pronto, todos querían ser entrevistados.
Así que estuvimos un rato largo, pero nos dividimos la gente y pudimos hacerlo.
Fue muy interesante, adentrarme en un mundo de pasiones que no conocía, con escalas de valores distintas y percepciones ciertamente diferentes. Me gustaría saber más de etnografía para poder explicarlo mejor y lograr en el texto transmitir la fascinación que permitió ese encuentro. El amor desinteresado al arte era palpable.
En este momento, ese grupo de gente está preparando la obra "Made In Lanús", y el lunes se hace el último ensayo general... ¡al que vamos a poder asistir! Eso sí, "calladitas"...
Pero bueno, para más detalles estará el texto final de la entrevista. [Ese fue el espacio de publicidad]
Quería dejar también un link a un sitio muy interesante sobre arte y cultura en Quilmes: http://cultivosdequilmes.blogspot.com/

La previa

So here I am, doing research for my interview tomorrow.
La persona que tendrá el honor de verme dudar, tartamudear, equivocarme y buscar frenéticamente en mis notas, va a ser la señora directora de teatro Elsa Juarez.
Pobre, ¿no?
Tengo que admitir que antes de elegirla como entrevistada no la conocía. Pero resulta que lo que pude averiguar de ella me revela un personaje muy interesante, y ya distintas temáticas a preguntar fueron surgiendo.
¿Qué espero de mi entrevista?
Que sea entretenida. Suelo leer entrevistas, porque es un género que me atrae, y me gustan cuando se nota que el entrevistador logró un clima en el que los dos participantes del diálogo se sienten cómodos y a gusto.
Ojalá que a la señora le agrade la experiencia, y que surga una charla interesante... ¡Espero no encontrarme con un Andy Warhol lleno de monosílabos!

Cuenta regresiva

De pronto, una cuenta regresiva para el proyecto de la entrevista.
Hay que encontrar una organización o grupo que lleve a cabo una actividad que reúna en sus contenidos, y/o objetivos, al binomio
arte + transformación.
...
Todavía no encuentro proyecto. No porque no los haya, porque ya me encontré con varias ideas interesantes, pero ninguno captó especialmente mi atención. Y no quiero caer en un lugar común, así que... sigo buscando.
Tenía ganas de charlar con un tipo que conocí hace unos meses de pura casualidad, que tiene un pequeño taller de arte en una galería en el centro de Quilmes. Tiene ahí colgados unos cuadros que son impresionantes y, como es un taller, ahí mismo trabaja en ellos. Es muy interesante verlo porque su arte se basa mucho en el relieve de la pintura, su caída - me refiero a cómo chorrea - y su densidad. Los sábados da clases de este estilo; del cual él, dice, es un precursor.
Casi estaba decidida a entrevistarlo a él, y quizás a sus alumnos o admiradores: el arte está. Pero... el segmento de transformación, ¿refiere a algo social? ¿o a las convenciones, al tradicionalismo de, en este caso, la pintura?
Dudo, dudo... y luego existo.

¿Dónde están las ideas?

Supongo que esa es la pregunta que, los que escribimos, más seguido nos hacemos y nos respondemos. Porque la respuesta corta y sencilla es: en todos lados.
Podemos encontrar historias en una persona que nos intriga, en una situación que nos llama la atención, en un paisaje que nos sugiere algo, en una palabra que de pronto revela un significado, y así podría seguir.
La inspiración, como yo la siento, no siempre participa en la gestación de un texto. A veces, el disparador es una premisa ajena (como una actividad académica) o un interés propio, pero que no necesariamente nos dicta las palabras exactas para su concreción.
“Que la inspiración te encuentre trabajando” (o algo así) dijo Picasso una vez. La práctica es importante. El ejercicio da resultados. Pero existen esos momentos mágicos en los que, de pronto, las palabras aparecen bailando frente a nuestros ojos, encadenadas de forma perfecta, y listas para transponerse al papel. Lo tomas o lo dejas.
Me ha pasado de dejar, de escuchar a mi musa golpeando la puerta, y fingir que dormía para no abrirle. Indefectiblemente, me arrepentí. Porque a pesar de que me auto-convenzo de que no es algo efímero y valioso, - “lo memorizo y después lo escribo” – nunca es verdad. Nunca vuelve igual.
Moraleja intermedia: siempre escribir, más aún cuando hay una idea.
Pero volvamos a la situación planteada originalmente: carecer de ideas. Cruel realidad, más frecuente de lo que me gustaría. Hay días en los que, por alguna razón en particular o por ninguna en especial, siento la urgencia de tomar un papel en blanco y llenarlo de mis palabras… ¡pero no sé qué escribir! Y esa urgencia se convierte en malestar físico y arruina mis días o mi humor, y esta actividad que tanto me llena, me hace sentir vacía de pronto. Un escritor que no sabe qué escribir. Hasta suena triste. Es una lamparita que no ilumina o un pájaro que no vuela.
¿Qué se hace? (Si bien voy a ensayar una respuesta a continuación, esta pregunta va a quedar abierta a todos) Una vez leí un escrito de Edgar Allan Poe en el que detalla, cual receta culinaria, los pasos a través de los que dio forma a su célebre poema “El cuervo”. [Pueden leerlo aquí, y lo recomiendo] Y si bien, después de leerlo, pensé que desencantaba un poco al arte de escribir, me fascinó el método. El poema resultó ser una composición: una suma de partes racionalmente establecidas, en la que el componente mágico casi no tiene lugar.
Así que no hay que esperar a que el Hada de las Prosa o la Musa de las Ideas nos visiten, sino que hay que escribir. Y el aroma de lo que estemos cocinando seguro va a atraerlas para probar un poco… Y entonces, ¡las agarramos de los pelos y las obligamos a ser esclavas de nuestras plumas!

Debut

Este es un diario de escritora.
La premisa es crear un espacio de reflexión acerca de la práctica de la escritura... lo cual puede devenir en casi cualquier cosa, según estuvimos charlando en clase. Así que no dejo de preguntarme qué escribir.
Como es la primer nota, voy a decir algunas cosas sobre mí. Me llamo María del Mar, tengo 23 años y vivo en Quilmes. Me gusta escribir porque cuando lo hago dejan de regir los límites. Me gusta leer porque robo experiencias y las vivo un ratito en mundos ajenos. Cuando algo que quiero leer no existe, lo invento, así que soy mi primer lectora - la más crítica y exigente.
Creo que los comienzos son lo más excitante, por lo que me cuesta horrores terminar mis historias. Espero aprender a hacerlo...
¿Es poco para una primera entrada?
Por ahora, es lo que hay. ¡Ténganme paciencia!
Duerman bien, hasta la próxima.