Después de leer algunos textos...

... creo que la crónica tiene mucho de "descubrir". No en el sentido de divulgar algo oculto o un secreto, sino de correr un velo de la realidad, y contar algo de un mundo ajeno a nuestra cotidianeidad.
Espiamos al otro desde una cierta inocencia o, mejor dicho, ignorancia. La capacidad de asombro es esencial, así como la habilidad descriptiva. No se tiene la obligación de ser los ojos del lector, pero sí de satisfacer su curiosidad. Al fin y al cabo se trata de enterarse de algo que no se conoce.

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Hoy asistí al festejo del primer año de esta niñita, llamada Morella en honor a una canción de Los Piojos, y no por el poema de Poe.
Cuando yo cumplí un año se juntaron a mi casa mis familiares que todos juntos son como... diez, y eso fue todo.
Hoy había un castillo inflable, jóvenes disfrazados de Mickey y Minnie, un pelotero del tamaño de una ciudad pequeña, una estructura de redes y obstáculos de goma espuma de tres pisos, flippers, metegol(es), una pantalla gigante que reproducía imágenes de la nena en todo su año de vida, fotógrafos y filmadoras pululando, música a volúmen de sábado a la noche y coreografías embarazosamente obligatorias para los más de cien invitados.
O sea... el cumpleaños fue de 12 a 16 y Morella durmió de 13 a 15.30.
Supongo que lo disfrutará de acá a diez años cuando vea los videos, y sí que los papás se relajaron bastante después de la inversión que tomó todo esto, pero... todavía me asombro de como se "eventean" (creo que acabo de inventar ese verbo) cada vez más las situaciones familiares que antes eran privadas e íntimas.
De pronto hay espectacularización y registro de todo.
Y todo esto me lleva a preguntarme... ¿Por qué, oh, por qué los peloteros se inventaron cuando yo ya era demasiado "adulta" para poder disfrutarlos? ¡...carajo!

Reflexiones sobre el género: la entrevista

Tengo apreciaciones encontradas acerca del género entrevista. Es el tipo de artículo que más me interesa leer, por su valor auténtico, de primera persona. También me apasiona preparar las preguntas y los conocimientos previos cuando tengo que hacer una. Sin embargo, el momento específico de la concreción ha sabido resultarme angustioso. No tuvo que ver con un entrevistado malhumorado o poco colaborativo, a lo Andy Warhol. Es que nunca resulta lo que yo espero. Esto no es necesariamente malo, pero sí exige de mí mayor poder y capacidad de improvisación, creatividad y quizás, carisma.
“La entrevista es el género de la voz y la autenticidad”[i] dice Leonor Arfuch, y eso es lo que más magnetismo genera en este tipo de textos. Nada añade más valor, o sensación, de verdad que la palabra en primera persona. Sin embargo, es cierto que nada garantiza que la persona que habla sea veraz. Pero sí hay implicado mayor compromiso por la exposición requerida en el acto de la entrevista.
Creo, personalmente, que la entrevista es una fotografía verbalizada. Es decir: una conjunción de: a) la situación en la que se encuentra el entrevistado (su humor, lo que le pasó en el día hasta llegar a la entrevista, su interés en el tema); b) la situación del entrevistador; y c) un marco común. Es necesario tener en cuenta, entonces, que la persona que entrevistamos puede estar de buen o mal humor, con ganas de hablar o no, interesado en la entrevista o no, cansado de hablar, etc. También puede tener un mal día quien pregunta. En dos momentos diferentes, con los mismos personajes y las mismas preguntas, los resultados serán distintos.
Eso explica, con mayor claridad, Eduardo Ulibarri cuando dice: “(…) la entrevista es un contacto humano, un intercambio no sólo de datos o ideas, sino también de instintos, emociones, temores, simpatías, antipatías y oportunidades.”[ii]
Este autor también trata el tema de la ética. La entrevista es un contacto muy directo con la persona que estamos, digamos, “investigando”, y se hace muy sencillo involucrarse. Cuando estuve frecuentando al elenco de “Made In Lanús”, el mes pasado, luego de las entrevistas pude asistir al último ensayo general. Y ahora voy a citarme a mí misma, en una entrada que hice a mi diario de escritor:
“Antes del ensayo, participé de los arreglos previos. El plan era observar, pero son necesarias todas las manos que se puedan extender, así que… Y en cuanto a eso, me pregunto: ¿hasta dónde uno, como cronista -o cual sea el papel que va a ejercer allí- , debe involucrarse? Porque, ya digo, la idea era observar, pero de pronto me encontré ofreciendo ramas del laurel de mi casa para la escenografía, y recibiendo la invitación a la cena que celebraba el fin de los ensayos... No lo tengo claro, pero creo que es algo que todos los que estamos en esta cursada nos vamos a preguntar, eventualmente. Porque la premisa es arte + transformación, y muchos de los proyectos tienen un contenido social, o trabajo ad-honorem o cooperativo. Y nos vamos a ver en la posición de poder ofrecer ayuda, y de querer darla.”[iii]
No es el único ejemplo sobre cuestiones de ética. Cuando entrevisté a la directora de la obra, la señora Elsa Juarez, le hice una pregunta sobre la década del ’70 en la Argentina, sobre la dictadura militar. No había terminado de formularla, que ella señaló mi grabador, se llevó la mano a los labios e hizo el gesto de cerrar un cierre invisible. El mensaje fue claro. Sin embargo, en otra de mis visitas al teatro, y estando todo el elenco charlando informalmente en el jardín de la Casa de Arte, ella recordó la situación: “Vos el otro día me preguntabas de la Dictadura, bueno, en esa época yo…”, y de pronto muchas anécdotas afloraron. No estaba el grabador presente… pero estaba yo. ¿Tenía que advertirle: “Mire que lo que me diga puedo escribirlo, eh”? Es un tema que me interesaría retomar en la crónica, dado que la entrevista se desenvolvió alrededor de otro eje, así que en su momento, voy a volver a este dilema. Sí, es cierto que no se explicitó un Off-the-Record en ningún momento.
Con respecto a los tipos de entrevistas, tenemos un amplio abanico de posibilidades. Pudimos espiarlos en las entrevistas que leímos como ejemplos. Hay algunas que no tratan ningún tema en particular, sino que hasta parecen un recurso para adornar un retrato, como el caso de la que Truman Capote le hizo a Marilyn Monroe. No hablan de nada en particular, pero de todo a la vez. Hasta parece el segmento de una novela en la que Marilyn es la heroína, Henry Miller su interés sentimental, y Capote un personaje secundario, el amigo.
Existen también entrevistas con el único objetivo de obtener o confirmar información. Estas solemos verlas / oírlas en los noticieros. Muchas de ellas son hechas en situaciones apresuradas y no en los mejores términos. Es cuando el periodista se “pelea” con el entrevistado para sacarle una declaración o exponerlo de algún modo. También la entrevista que María Moreno hizo a María Esther Gilio es de esta clase. Si bien el estilo no es tan apresurado y conciso como en los noticieros, ni tampoco pretende confrontarla con ninguna denuncia, el fin de la charla es obtener datos. En este caso, del método de trabajo.
Cuando se entrevistan figuras sobresalientes en su actividad, y no por algún acontecimiento particular, la entrevista suele ser casi explorativa, a la caza de una declaración inédita o confesión significativa. Así son muchas entrevistas a escritores, actores, cantantes, deportistas. Son preguntas obligadas las que remiten a la infancia, al amor, al sacrificio y al esfuerzo invertido en su profesión. Un ejemplo sería la de Jorge Luis Borges.
Yo creo que es imprescindible, como entrevistador, realizar una profunda investigación previa. Saber de la persona: de sus amigos, sus enemigos, sus triunfos, sus fracasos, su causa, sus intereses, etc. Si es por un tema específico, nuestro conocimiento debe permitirnos discutir el tópico casi de igual a igual. Sin embargo, todo lo que podamos saber no debe “subírsenos a la cabeza” de forma que no expliquemos lo pertinente para que “el tercer vértice”[iv] de la entrevista, como lo llama Arfuch, pueda comprender su contenido.
Quiero terminar con una particularización de la entrevista para fines gráficos y no audiovisuales o radiales. La capacidad del entrevistador es, en estos casos, más importante a la hora de comunicar el verdadero sentido de las palabras que se intercambiaron con el entrevistado. Debe saberse narrar con precisión la entonación, el gesto, la intencionalidad de las respuestas. Sabemos que un “sí, claro”, puede ser una simple afirmación, o puede ser una tremenda ironía.
Es un poder muy especial el que posee el entrevistador, en especial si redacta. Está en sus manos que el mensaje de una persona llegue a múltiples receptores de la manera más fiel posible, o de la forma más tergiversada. Como toda actividad que involucra a terceros, debe llevarse a cabo con la mayor de las responsabilidades.

María del Mar

[i] Arfuch, Leonor. Presentación. En “La entrevista, una invención dialógica”. Ediciones Paidós, Barcelona, 1995. p. 13.
[ii] Ulibarri, Eduardo. Los otros cuentan. En “Idea y vida del reportaje”. Editorial Trillas, Mexico, 1994. p. 91.
[iii] Galant, María del Mar. Ensayo General. En “Yo, escritora”. 1º de abril de 2008.
[iv] Ídem 1.

Proust...

Esta probablemente es una entrada que no se adapta al eje de este diario. Pero me pareció interesante, y... ¡qué va!
Pues resulta que Marcel Proust (1871-1922) era un escritor francés con fama de ser un tipo bastante frívolo. Su novela más relevante es "En busca del tiempo perdido", pero también es autor de "Los placeres y los días", "Por el camino de Swann", "A la sombra de las muchachas en flor", "El mundo de Guermantes" I y II, "Sodoma y Gomorra" I y II, "Parodias y misceláneas", "Crónicas" (guiño-guiño), entre otros.
Ahora es muy conocido porque Clarín publica su cuestionario semanalmente. Él inventó una serie de preguntas que, supuestamente, revelan el verdadero yo de quién las responde. Y ya que estamos en la onda de las entrevistas, voy a dejar acá la lista de preguntas:
  1. ¿Cuál es para usted el colmo de la miseria?
  2. ¿Dónde le gustaría vivir?
  3. ¿Cuál es su ideal de felicidad en la tierra?
  4. ¿Para qué faltas tiene usted más indulgencia?
  5. ¿Cuáles son sus héroes de novela preferidos?
  6. ¿Cuál es su personaje histórico favorito?
  7. ¿Sus heroínas favoritas en la vida real?
  8. ¿Sus heroínas en la ficción?
  9. ¿Su pintor favorito?
  10. ¿Su músico favorito?
  11. ¿Qué cualidad prefiere en el hombre?
  12. ¿Qué cualidad prefiere en la mujer?
  13. ¿Su virtud preferida?
  14. ¿Su ocupación preferida?
  15. ¿Quién le gustaría ser?
  16. ¿Cuál es el principal rasgo de su carácter?
  17. ¿Qué es lo que aprecia más de sus amigos?
  18. ¿Cuál es su principal defecto?
  19. ¿Su sueño de felicidad?
  20. ¿Cuál sería su mayor desgracia?
  21. ¿Qué quiere ser?
  22. ¿Qué color prefiere?
  23. ¿Cuál es la flor que más le gusta?
  24. ¿Qué pájaro prefiere?
  25. ¿Sus autores favoritos en prosa?
  26. ¿Sus héroes en la vida real?
  27. ¿Sus heroínas en la historia?
  28. ¿Qué nombres le gustan más?
  29. ¿Qué detesta sobre todo?
  30. ¿Qué personajes históricos desprecia más?
  31. ¿Qué hecho militar admira más?
  32. ¿Qué reforma admira más?
  33. ¿Cómo le gustaría morir?
  34. ¿Cuál es el estado actual de su espíritu?
  35. ¿Cuál es su lema?
Y acá van algunas de ellas, con las respuestas del propio Proust. Que alto Edipo parecía tener.
¿Cúal es, para usted, el colmo de la desdicha?
Estar separado de mamá.
¿Su idea de la felicidad completa?
Vivir cerca de todos aquellos que amo, con los encantos de la naturaleza, una cantidad de libros y partituras y, no lejos, un teatro francés.
¿Cuál es su personaje histórico favorito?
Un término medio entre Sócrates, Pericles, Mahoma, Musset, Plinio el joven, y Agustín Thierry.
¿Sus heroínas favoritas en la vida real?
Una mujer genial que lleve la existencia de una mujer corriente.
¿Su músico favorito?
Mozart.
¿La cualidad que prefiere en un hombre?
La inteligencia, el sentido moral.
¿Quién le habría gustado ser?
Puesto que no tengo que plantearme la cuestión, prefiero no resolverla. Sin embargo, me habría gustado mucho ser Plinio el joven.
¿El rasgo principal de su carácter?
La necesidad de que me amen y, para precisar, la necesidad de que me acaricien y consientan mucho más que la necesidad de que me admiren.
¿La cualidad que desearía en un hombre?
Los encantos femeninos.
¿Su ocupación preferida?
Amar.
¿El color que prefiere?
La belleza no está en los colores, sino en su armonía.
¿Sus poetas favoritos?
Baudelaire y Alfred de Vigny.
¿Cómo le gustaría morir?
Mejor y amado.

¿No es interesante hacerse esas preguntas a uno mismo? Parecen tener formato ping-pong, pero bien que hay que tomarse un tiempo para pensarlas.

Contra reloj

Parece que así es como funciono. Ojo, esto no es una novedad, ya llevo muchas materias así que no me soprende recién ahora. Pero sí me complica cada vez más.
Tengo que ponerme a escribir, no es tan complicado:
1) Tomar una hoja en blanco / Abrir un documento de Word nuevo
2) Tomar una lapicera / Apoyar los dedos sobre el teclado.
3) ... Y que fluya.
Pero no. Es sencillo entrar a blogger y empezar a desvariar sin comprometerse demasido. Es aún más simple seguir un diario íntimo en dónde no hay que preocuparse de quién va a leer. Pero... los trabajos de la universidad. Son calificados. Son juzgados. Son una primera impresión a nuestro intelecto, y, entonces, no se producen de forma indiscriminada ni desprecupada. Hay que ponerse a pensar, a analizar, a reflexionar... ¡y a veces cuesta tanto!
Siempre encuentro algo más urgente que hacer. Tengo todos los materiales en la mesa, pero hecho un vistazo alrededor, ¡y esta todo muy sucio! Mejor limpio. O quizás me da hambre. O me acuerdo de esa persona que dije que iba a llamar. O se me ocurre la idea de un cuento. O me doy cuenta de que a mi perra no la saco a pasear lo suficientemente seguido. O digo, "hace mucho no hago una entrada en mi blog de escritora", en la que juego a ser algo que, evidentemente, no soy.
Es entonces cuando miro el almanaque. Hoy es 9. Menos de una semana para la primer entrega importante del taller.
Me pregunto:
¿Hice las notas de lector? Nop.
¿Hice una edición de la entrevista? Eh... no.
¿Hice los fichajes? Niente.
¿Tengo alguna idea para la reflexión? ... ¡Seguí participando!
Aunque sea, ¿leí los textos? ¡Sí! (Siento lágrimas en mis ojos) O sea, casi todos... algunos, seguro.
Así que quizás es hora de ponerse con algo, ¿verdad?
Ya está. Estoy llena de energía y me arden las puntas de los dedos por la adrenalina previa a empezar a tipear.
Pero... ya son las 5 y tengo que ir a una clase a las 6, así que... será cuestión de releer esto en su momento, ¿no?

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Made In Lanús
Casa de Arte Doña Rosa
Todo abril:
Sábados 21 hs ~ Domingos 20 hs
Colón 279, Quilmes.

Tendría que preguntarme... ¿es ético promocionar el proyecto de las personas que entrevisté? Me lo quedo pensando, pero, en cualquier caso, si van, observen las ramas de laurel de la escenografía: ¡son mías! Jajaja...

A lo Walsh...

Escuchado en el colectivo:
- ... y las cucarachas de mi casa me hablan. Pero no lo digo como exageración… esos bichos me hablan, dicen cosas...
El sujeto no mostraba signos de estar alcoholizado ni estimulado por químicos y/o drogas y/o ácidos.
Más tarde en la conversación, dijo:
- … haceme acordar que te diga algo del control universal, pero acá no, cuando estemos solos.
¿Refiere a la tecnología One For All o a un ambicioso plan de dominación del mundo? ¿Está inducido por las cucarachas? ¿Hay una conspiración de las cucarachas para reinar sobre la raza humana?
Y un día más.

Ensayo General

Ayer fue el ensayo general de “Made In Lanús” en la Casa de Arte Doña Rosa. Las chicas no pudieron ir así que fui la única espectadora… y qué experiencia tan extraña fue.
Un escenario, los cuatro actores con su vestuario y rodeados por la escenografía, un musicalizador e iluminador, atento a los momentos clave. Y una sala de 120 asientos vacía. Sólo yo observando.
Raro, ¿no?
Como el ensayo es general, la directora no interrumpe a los actores para darles indicaciones: se corre toda la obra y luego se la evalúa. Así que pude ver la historia completa. Nunca había visto esta pieza y sólo conocía la trama por arriba, no tenía gran idea. Y me encontré con cuatro personajes muy intensos, cada uno en su carácter: uno nostálgico, una rencorosa, uno harto, y otra orgullosa. No soy crítica de arte, ni tengo conocimientos suficientes como para que mi juicio sea algo a tener en cuenta, pero durante el transcurso de la obra me involucré con la historia y, quizás el ambiente desértico ayudó, llegué a una emoción profunda. Pero no hablo de la emoción de lágrimas o risas; sino de la conmoción que causa algo, cuando nos deja pensando o nos hace “caer alguna ficha”.
Lo disfruté de forma distinta.
Antes del ensayo, participé de los arreglos previos. El plan era “observar”, pero son necesarias todas las manos que se puedan extender, así que… Y en cuanto a eso, me pregunto: ¿hasta dónde uno, como cronista - o cual sea el papel que va a ejercer allí - , debe involucrarse? Porque, ya digo, la idea era observar, pero de pronto me encontré ofreciendo ramas del laurel de mi casa para la escenografía, y recibiendo la invitación a la cena que celebraba el fin de los ensayos...
No lo tengo claro, pero creo que es algo que todos los que estamos en esta cursada nos vamos a preguntar, eventualmente. Porque la premisa es arte + transformación, y muchos de los proyectos tienen un contenido social, o trabajo ad-honorem o cooperativo. Y nos vamos a ver en la posición de poder ofrecer ayuda, y de querer darla. Quizás.
Bueno, empezó la cuenta regresiva porque este sábado a las 21:00 estrena. Voy a postear el afiche en cuanto pueda escanearlo, pero por las dudas:
Made In Lanús
Casa de Arte Doña Rosa
Todo abril:
Sábados 21 hs ~ Domingos 20 hs
Colón 279, Quilmes.