Música para camaleones

El otro día leí el prefacio de este libro de Truman Capote. Fui tomando notas a medida que avanzaba y esto escribí:
"Esta especie de recorrido en la escritura que narra Capote es, en sí mismo, un texto exponente del estilo que llegó a 'crear'.
Es sorprendente la lucidez y disciplina con la que se introdujo en la literatura, de forma, según narra, autodidacta. Y es interesante tomar ciertos consejos que se desprenden de sus propias experiencias. Por ejemplo, la importancia de la ejercitación de las descripciones. Lo cual quizás no hacía con un conocimiento contemporáneo de que iban a servirle, pero después supo verle su valor. También, la relevancia de la experimentación, no sólo para ampliar nuestros recursos a la hora de tomar un papel, sino para conocer nuestras propias limitaciones de géneros.
En este juego al que asiste todos los días, se propone desafíos desde la técnica. Como cuando refiere a esa novela que leyó de Lillian Ross, que le hizo pensar en cambios del manejo del tiempo del relato. Le preocupa la organización de la propia escritura, quiere encontrar la forma de demostrar todo su potencial en un solo texto.
Hace una buena definición del género que inventó: 'quería realizar una novela periodística, algo a gran escala que tuviera la credibilidad de los hechos, la inmediatez del cine, la hondura y libertad de la prosa, y la precisión de la poesía.'
Aunque amigablemente, ¡le pasa factura a Mailer!
Genial el cierre: 'aquí estoy en mi oscura demencia, absolutamente solo con mi baraja de naipes y, desde luego, con el látigo que Dios me dio'.
El peor crítico es uno mismo."
A la noche, en clase, leímos uno de los capítulos, el que le da el nombre a la publicación. Y tomé estas notas:
"Nunca dice el nombre de la mina.
Empieza in media res.
El espejo no es casual. Lo introduce como una burla a los escritores que gastan espacio en descripciones pero luego lo utiliza para ervelar introspecciones y contradicciones internas y externas. Va de los superficial a lo místico. (Después la profe sumó un comentario mucho más completo e interesante sobre este espejo)
Lo de los muertos que trabajan en Haití es una referencia a una de las películas que narran en 'El beso de la mujer araña'."
Esta entrada resultó un refrito de apuntes. No todos los días soy genial. Je.
¡Es más! Esto no es en vivo. Lo escribí en lo que será el ayer del día en que se publique.

0 comentarios:

Publicar un comentario