Charlando (¡?) con Piglia

Ricardo Piglia (1941 - ) es un escritor argentino. Su obra más conocida es “Plata Quemada”, galardonada con el Premios Planeta en 1997 y llevada al cine por Marcelo Piñeiro.Estamos abordando el Género Cuento, y este señor publicó ciertas ideas acerca de él en: “Tesis sobre el cuento” y “Nuevas tesis sobre el cuento”, dentro del libro “Formas Breves” (editado en Argentina por TEMAS G.E.)
Piglia plantea que un cuento siempre cuenta dos historias. La historia 1 es el relato superficial, de acceso inmediato, la 2 debe estar entretejida en la primera, de modo fragmentario.
Dice: “El efecto de sorpresa se produce cuando el final de la historia secreta aparece en la superficie” (p. 92) Pienso en una película: (¿Puedo pensar en cine aunque hablemos de cuentos?.. Sé.) Sexto Sentido. El final de relatos cómo ese basan su efecto de shock en lo que dice Piglia, una revelación epifánica salta de la pantalla a nuestro ojos. Pero ese dato siempre estuvo ahí: había pistas e indicios. Sólo que, concentrados en lo que se veía más cerca y más fácil, no atinamos a atar los hilos sueltos hasta que la cuerda nos ahorca sola. “Hay algo en el final que estaba en el origen y el arte de narrar consiste en postergarlo, mantenerlo en secreto y hacerlo ver cuando nadie lo espera.” (p. 122)
Una vez yo había escrito, creo que para este mismo espacio, que la magia de la literatura es que, como lectores, podemos tomar prestados mundos ajenos y vivir vidas extrañas por un rato. Podemos enriquecernos de experiencias y abrir nuestras mentes siempre más allá. Parece que opino parecido a Piglia… o él parecido a mí. No, yo parecido a él, dice: “Todas las historias del mundo se tejen con la trama de nuestra propia vida. Lejanas, oscuras, son mundos paralelos, vidas posibles, laboratorios donde se experimenta con las pasiones personales.” (p. 116) Involucrarnos con un buen cuento es permitirnos sentir su intensidad en nuestras emociones y sensaciones. Borges dijo: “La felicidad, si se es lector, es algo frecuente”. Y así como la felicidad, todo un abanico de sentimientos nos espera en cada cuento.
También toca el tema del efecto del final de un cuento en el lector: “(…) los finales se asocian con el olvido, con la separación y con la ausencia. Los finales son pérdidas, cortes, marcas en un territorio; trazan una frontera, dividen.” (p. 117) ¿Cuántas veces hemos dejado una lectura – al menos por un rato - porque nos inundaba la nostalgia de ver acercarse el final? Uno se encariña con los personajes, se absorbe en su mundo; y cuando hay que dejarlos, cuesta la despedida. Cada buena historia que se termina necesita su duelo. Durante este duelo uno se imagina qué sucedió más allá de las páginas finales, que pudo haber sucedido antes, qué habría pasado si…
Ricardo Piglia hace un gran trabajo reconstruyendo en cada tesis una hipótesis de cómo actuaría ante tal concepto Borges, Hemingway o Kakfa. Hubiese sido muy interesante leer un ejercicio en el que los tres hayan escrito un cuento a partir de la misma premisa.
Me gusta el cierre: “Sorpresas, epifanías, visiones. En la experiencia siempre renovada de esa revelación que es la forma, la literatura tiene, como siempre, mucho que enseñarnos sobre la vida.” (p. 134)
[Nota al margen] Cuando empecé esta nota, quise darle un dato biográfico y escribí el nombre del escritor y luego el odioso paréntesis con las fechas de principio y fin. Y pensé, qué horrible el ser una personalidad un poco importante y estar rodeado de aspirantes a biógrafos que esperan que te mueras para completar el dato, ¿no? Morboso.

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