Cuento a partir de la memoria de un espacio


[Fragmento]

Yo la conocí cuando empecé la primaria. Ella tenía tres años más que yo y mi mamá le pidió si le molestaba acompañarme a la mañana, porque ella no me podía llevar. Éramos vecinos.
Resulta que entonces íbamos juntos a la escuela. No se si le molestaba porque nunca dijo nada. Pero hablaba de todo, todo el tiempo. Que su papá era un abogado muy importante, que su mamá era contadora. Que iba a ser escritora cuando sea grande y que le gustaba no sé qué pibe compañero de grado.
Yo no hablaba casi nada. Me molestaba que ella me tenga que llevar a la escuela, yo ya era bastante grande como para poder ir solo, y encima mis amigos me cargaban cuando me veían llegar. Ellos estaban con sus mamás. Pero yo iba con una “niñera”, decían.
Le pegué una trompada a Marcelo por eso. Siempre fui más fuerte que todos, capaz porque comía más. A veces me ataba un trapo rojo en la cabeza y jugaba a que era Rambo.
Ella preguntaba. Que qué me enseñaban, que si sabía leer, que si sabía escribir, que si me gustaba alguien, que si las nenas eran lindas… las nenas eran todas taradas, con muñecas para todos lados y jugando a que eran princesas. Aparte, les pegás y lloran, pero te pegan, te rasguñan, y tenés siempre la culpa vos. Son unas taradas.
A ella a veces la empujaba pero no lloraba, se reía. Era rara.
Cuando yo ya iba a tercero no me pasaba a buscar más. Pero siempre nos encontrábamos en el camino y seguíamos juntos. A veces se nos unía un gordo alto que era novio de ella o algo así. Iban de la mano, pero ella igual charlaba conmigo. El también, pero usando un tono raro, como cuando yo le hablaba a mi hermanita bebé.
A veces venía a comer a mi casa ella, porque los papás nunca estaban y mi mamá cocina mucho. Jugábamos a los videos, tomábamos la leche, hasta la tardecita que ella se iba. Le encantaba tener a upa a mi hermana y hablaba con mi mamá como si fueran amigas.
Siempre me decía que yo tenía suerte.
Seguía jodiendo con lo de ser escritora y le contaba a mi hermanita cuentos de princesas, hadas y todo eso que le gustan a las chicas. Mi hermanita no entendía nada, pero yo a ella no le decía nada para que no se sienta mal. A veces lloraba cuando llegaba a los finales felices de las historias.
[...]

Por María del Mar

3 comentarios:

María del Mar dijo...

Ambos son míos. El dibujo es la imagen de un sueño, y lo que pongo se debe a que había que aclarar entre los dos cuentos cuál nos había gustado más.

Anonymous dijo...

A mí también me gusta más el segundo. Pero son distintos. El segundo no parece tuyo. Ya imagino que hablas como el personaje. Hasta ahí llego (por cierto, no pude evitar pensar en Holden). Pero aun así. Al principio creí ver algunas incongruencias en la elección de los tiempos verbales que sin embargo después ya no encontré . Tendré que releerlo. Me pareció muy bueno. Pero no esperaba lo del suicidio, sino algo más vago...
Escribes muy bien... Y me voy a plantar aquí y no voy a añadir ninguna tontería más, ¿ah?
Mr. Mojo.

María del Mar dijo...

Traté de reconstruir el discurso de un adolescente varón, y salió esto (no hablo así, la verdad). Y puede que haya confusiones en los tiempos verbales. No planeaba en un comienzo que ella se suicide, a medida que fui escribiendo me sorprendió esa situación a mí también.

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