Leyendo a Benjamin...

… y no comprendiéndolo del todo. No sé si es el vocabulario que usa, o el hecho de que menciona autores que no conozco. Me costó leerlo, tuve que dedicarle varias “sentadas”. No podía seguirle el hilo por mucho tiempo seguido, así que lo leí por turnos. [Texto “El Narrador: Consideraciones sobre la obra de Nicolai Lescov”.]
Hay citas que igual me hacen ruido:
“Nada puede encomendar las historias a la memoria con mayor insistencia, que la continente concisión que las sustrae del análisis psicológico. Y cuanto más natural sea esa renuncia a matizaciones psicológicas por parte del narrador, tanto mayor la expectativa de aquélla de encontrar un lugar en la memoria del oyente, y con mayor gusto, tarde o temprano, éste la volverá, a su vez, a narrar.” [Apartado VIII]
“La narración, tal como brota lentamente en el círculo del artesanado —el campesino, el marítimo y, posteriormente también el urbano—, es, de por sí, la forma similarmente artesanal de la comunicación. No se propone transmitir, como lo haría la información o el parte, el ‘puro’ asunto en sí. Más bien lo sumerge en la vida del comunicante, para poder luego recuperarlo. Por lo tanto, la huella del narrador queda adherida a la narración, como las del alfarero a la superficie de su vasija de barro.” [Apartado IX]
“Podemos ir más lejos y preguntamos si la relación del narrador con su material, la vida humana, no es de por sí una relación artesanal. Si su tarea no consiste, precisamente, en elaborar las materias primas de la experiencia, la propia y la ajena, de forma sólida, útil y única.” [Apartado XIX]
Estas citas señalan dos ejes de pensamiento que me interesaron / gustaron. Por un lado, la idea de que la narración es la comunicación artesanal. Ya que da forma, a los datos, la información y los hechos, desde el personaje. El narrador le da vida a una serie de sucesos otorgándole algo así como una identidad, una personalidad única. Es por eso que deja su huella. Las preguntas que se hace Benjamin luego, sobre si la tarea del narrador es realmente análoga a la del artesano, avanzan más allá. Propone pensar las experiencias de vida como materiales, como la arcilla del alfarero; y el objetivo es entonces darles una forma final: útil y única.
Por otro lado, el segundo eje que captó mi interés es el plantea que la narración que incita a ser memorizada y repetida es aquella que deja conclusiones y respuestas libradas a la mente del oyente / lector (Benjamin lo dijo mejor, yo lo parafraseé pobremente). ¿Cuáles son esos cuentos que releemos con una atención casi obsesiva? Los que no entendimos del todo, los que nos dan la sensación de que todavía “nos perdemos de algo”. Tomemos como ejemplo dos de los cuentistas que trabajamos en el taller, Salinger y Carver. Los releemos tratando de ordenar los síntomas que describen y poder dar forma a un diagnóstico que… ¿será el correcto? Siempre hay lugar a la duda y entonces, se vuelven a leer.

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