Notas de lectora de Carver

O “Postales cotidianas de momentos de miseria”.
No fue este mi primer acercamiento a Carver, así que no me tomó tan de sorpresa. Leí hace años algunos cuentos del libro “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?”. En su momento, me acuerdo, me dieron una impresión extraña. No puedo decir que no me gustaron, pero me confundieron, aunque de algún modo también me intrigaron. En una lectura superficial, no les encontraba sentido. Y en ese entonces, cuando me disponía a leer un cuento, buscaba la estructura tradicional y visible de introducción ~ nudo ~ desenlace. Me ofendí un poco. ¡Vaya a saber qué habría pasado si hubiese leído “Bing” de Beckett!
Años después, volví a leerlos, los mismos cuentos. Pero hice otra lectura, menos apresurada, y se hicieron tangibles, en esas escenas tan aparentemente cotidianas, ciertos significados, ciertas emociones.
El punto es que esta vez agarré a Carver con una poco de idea de lo que me iba a encontrar. Y lo que veo son escenas que retratan los momentos más bajos, casi de miseria, de la gente común. Cosas que les pasan que les hacen pensar en otra vida posible. Cosas que ven, que los enfrentan con pequeñas tragedias. Tragedias cotidianas, simples y ordinarias.
Tenemos entonces al hombre que vende todo lo material de su vida y una chica – su clienta – que se siente movilizada muy a su pesar. O a los amigos que sienten que han logrado el amor, pero de pronto se dan cuenta de que quizás no. O al mal hombre que deja a su familia y no encuentra un “lo siento” o un “te quiero” para la hora de la despedida.
Pequeñas miserias humanas retratadas en escenas cotidianas.
A Carver lo adscriben al "realismo sucio", que Wikipedia describe así:
"Se trata de una derivación del minimalismo que tiene características propias. Al igual que aquel, el realismo sucio se caracteriza por su tendencia a la sobriedad, la precisión y una parquedad extrema en el uso de las palabras en todo lo que se refiera a descripción. Los objetos, los personajes, las situaciones deben hallarse caracterizados de la manera más concisa y superficial posible. El uso del adverbio y la adjetivación se reducen al máximo, dado que estos autores prefieren que sea el contexto el que sugiera el sentido profundo de la obra.
En cuanto a los personajes típicos, siempre tienden a retratarse seres vulgares y corrientes que llevan vidas convencionales, en la línea de uno de los grandes referentes del movimiento, el cuentista
O. Henry. Otra influencia importante en la corriente es la del narrador norteamericano J. D. Salinger."

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