… y despedida.

¡Se terminó el Taller!
Hay como una mezcla de alivio, desorientación por el tiempo libre y ya un poquito de nostalgia. Estuvo bueno, ¿no? Creo que todos, unos más unos menos, lo vamos a extrañar.
Es para la materia que más escribí sin dudas. La carpeta final de todas las entregas me quedó con algo así como cien páginas… muchísimo comparado con otras. Pero el hecho de que haya sido todo producción mía, y no algo tan académico o monográfico le da un gustito diferente.
Me pregunto si habría que hacer una reflexión de fin de cursada…
Estaría bueno retomar los puntos que habíamos tocado en la del promedio de la cursada, así que:

Sobre (los cambios en) mi forma de leer
Ya lo dije, pero se pierde la inocencia de una forma un tanto molesta. Pero siempre es así. Los años que estudié música las canciones dejaron de ser lindas/feas, pegadizas/aburridas, y pasé a escucharlas como una suma de acordes, compases, afinaciones… Y no está muy bueno. De pronto, en vez de dejarme llevar por una historia estaba pensando: ¿qué investigó antes de escribir esto? ¿qué recursos está usando? ¿a qué estructura responde? ¿cuál es la historia 1 y cuál la 2? ¿qué texto puede haber servido de influencia? Y mucho otros etcéteras.
Ya se que se me va a pasar. Lo ideal es poder activarlo y desactivarlo a piacere.
Sobre (los cambios en) mi forma de escribir
Confío más en lo que me parece a mí. Antes dudaba mucho antes de escribir ideas propias de forma, digamos, afirmativa. Me aseguraba de poner “yo creo que…” o algo así antes, cosa que se note que es totalmente subjetivo y sujeto a errores. Y sigue siendo subjetivo y estando sujeto a errores, pero al menos ya cuento con la confianza necesaria para defender mis ideas, o cambiarlas en el camino si me doy cuenta. También hice más conscientes las decisiones que tomo en el proceso de escribir. Pienso en aspectos antes que antes dejaba que se definan durante. También me tomé la costumbre de releer lo que escribo (antes nunca lo hacía), y es muy importante para todo lo de coherencia y puntuación.
Yo había dicho que esperaba dar por vencido mi pánico a la hoja en blanco al finalizar la cursada. Y bueno… no. No lo vencí, pero ya no me da tanto miedo. ¿Es algo, no? Se redujo notablemente el tiempo necesario para escribir la primera línea. Y eso se relaciona a otra cosa que yo pensaba erróneamente. Yo me quejaba de cómo siempre dejaba todo hasta último momento. Pero ahora le encontré la explicación a ese comportamiento… al margen de que sí se dispara la creatividad con las cuentas regresivas. La verdad es que sí, me pongo efectivamente a escribir con el tiempo justo para hacerlo, pero no significa que todo el tiempo precedente estuve en la calesita. Durante esa “previa” noté que me encuentro pensando – no constantemente, pero sí seguido – en eso que tengo que escribir. Así que una vez que me corre el reloj, ya tengo todo casi procesado. Sólo hay que escribir y llego bien en tiempo para hacerlo. ¡Así que no más renegar del contra-reloj, hay que abrazarlo como método efectivo!
Sobre la experiencia del blog
Tenía ganas de tener un espacio así y apareció la consigna. Me costó mucho encontrarle el rumbo y decidir qué poner y qué no. Pero salió. Y de pronto aparecieron lectores inesperados, y empecé entonces a pensar más las notas que preparaba para subir. Porque de pronto hay gente que lee y se toma en serio lo que pongo. Es preocupante, jeje.
Con respecto al futuro del blog… por lo pronto, pienso seguirlo - aunque con ciertas modificaciones. Ya no voy a restringir tanto las notas al eje de la escritura, y voy a dejar que fluyan más espontáneamente. ¡Ojo! No va a convertirse en un diario íntimo, pero sí en algo quizás más general con respecto a toda la carrera de Comunicación. No sé todavía, veremos… Lo que es seguro es que va a ser menos frecuente.
¿Qué es escribir bien?
Todavía no sé, pero quizás estoy más orientada (espero). Además de tener una buena idea, es necesario saber captar el interés. Hay que saciar la curiosidad del lector; pero no tanto, para poder provocar una lectura más activa. Hay que respetar las reglas de orografía, gramática, coherencia y cohesión. Es importante ser honesto: con la información y con uno mismo. Si podemos, iluminar aquello que no se ve, lo silenciado. La profesora dijo una frase muy linda que también me parece importante: “es necesario tener claro cuáles son las zonas del mundo que se desea iluminar con nuestra escritura”.

Me gustó mucho la experiencia. Dije que era una escritora en el closet y el taller fue la mejor oportunidad para asumirme (es una metáfora patética, pero ríanse igual).
¡Nada más por aquí!

Pero no es un adiós sino un hasta luego… ¡Chau!