"The Crowd" de King Vidor


“The Crowd” retrata la vida de un hombre desde que nace hasta que entiende su lugar en el mundo y cuáles son las cosas importantes de la vida.
John Sims ve la luz por primera vez con grandes augurios de grandeza: un 4 de julio, durante el festejo de la independencia de su patria; y del año 1900, simbolizando el nacimiento de un nuevo siglo. Su padre está seguro de que “el mundo hablará” de su hijo, y eso le repite a medida que va creciendo.
El padre de John muere, pero eso no amedrenta los deseos y la convicción de su hijo de que triunfará. Lo vemos entonces hacerse mayor y conformarse con un empleo nada extraordinario, seguro de que sólo es un lugar de paso, mientras tanto llega su gran oportunidad.
Convencido de la grandeza que le espera, John se siente superior a los demás y se muestra crítico con aquellos que se ven afectados por algún tipo de “uniformidad”. Sin embargo, no se da cuenta de que él está homogeneizado también: en su escritorio, cuando camina por la calle, cuando espera a Mary en la puerta de su trabajo, en los transportes que utiliza e incluso durante la cita. Nunca es único es sus actividades, porque hay miles que viven como él.
Se burla del hombre que trabaja haciendo malabares en la calle, sin saber que es un reflejo de sí mismo: su padre también lo creía capaz de grandes cosas, y el círculo se cierra cuando él pide desesperado ese mismo empleo, al final de la película.
La película es un recorrido desde lo general a lo particular. John se casa y tiene hijos. Vive en una casa humilde, en la que la mayoría de los muebles son plegables y de poca calidad. Tienes altos y bajos con su esposa y no es muy querido por la familia de ella, que lo considera un mediocre. Sus salidas siguen siendo populares, lo vemos en la playa rodeado de muchas otras familias. Su amigo asciende y tiene éxito en su trabajo, pero él sigue en el mismo puesto, aún a la espera de su gran oportunidad, que parece nunca llegar.
Pero un día gana un concurso de slogans y parece que no estaba tan equivocado... pero curiosamente este premio deviene en una tragedia familiar.
En una especie de “paren el mundo que me quiero bajar”, John intenta que todo su barrio se compadezca de su hija y ayude a su recuperación. Pero un Policía lo hace ver la realidad: la ciudad no se va a detener por su hija enferma. La niña muere y John sufre por primera vez el golpe de ser un número.
La multitud aparece de dos formas durante la película. Tenemos los momentos de camuflaje, en los que vemos a John durante sus actividades rutinarias y la multitud sirve para perderlo entre muchos otros que hacen lo mismo. No hay individualizaciones de personas, sino montones de gente que van hacia el mismo lado. Y luego, en las dos escenas trágicas (la muerte de su padre y el accidente de su hija), la multitud es un grupo morboso de personas que se acercan lo más que pueden a la muerte.
Estos papeles de las masas hacen visibles uno de los mensajes claros y explícitos de la película: “La muchedumbre siempre ríe contigo, pero sólo llora un día por ti.”.
Siguiendo el relato, John está devastado y renuncia a su empleo en un arranque de desesperación. De pronto ve con claridad que no es nadie. Que él es otro anónimo en un conjunto de incontables anónimos más. Nunca va a ser un personaje extraordinario, el mundo no se detiene a su paso, el tiempo no lo espera para darle su oportunidad. Pelea con su esposa y se va de su casa. Su hijo lo sigue.
Con los ojos abiertos a las diferencias entre lo que siempre creyó que iba a ser y lo que terminó siendo, John considera suicidarse. Pero su hijo le pone los pies en la tierra cuando le dice que lo quiere.
Habiendo soñado con conquistar el mundo, de pronto John es feliz sabiendo que su hijo, apenas un pequeño niño, lo ama.
John hace paz con su vida. Consigue trabajo como malabarista callejero y con su jornal compra entradas para un espectáculo de circo. Lleva a su esposa e hijo y lo vemos finalmente riendo, cómodo en el anonimato.
¿Es este largometraje un llamado a la humildad? ¿O al conformismo?
La película no es un llamado al conformismo, no creo que Vidor haya querido decir “no te calentés, rendite a Tinelli” (irónicamente, esta ironía fue un lugar común.). Creo que es llamado a abrir los ojos y valorar lo que a nuestro alrededor nos acompaña día a día: nos alegra, nos entristece, nos entretiene o nos molesta. A que veamos las pequeñas cosas y distingamos el árbol del bosque. En los primeros minutos ya establece un punto de vista no inocente: “Cuando John cumplió los veintiuno, se convirtió en uno de los siete millones que creen que el mundo depende de ellos.” El descubrimiento que hace John es que el mundo, de hecho, no depende de él, pero su familia sí.
Todos somos únicos e irrepetibles, pero a menudo coincidimos con lo que la mayoría respondió en una encuesta. Pero ser parte de la mayoría no anula nuestra individualidad. Por otro lado, todos tenemos en mayor o menos medida anhelos de grandeza, pero debemos planear nuestros pasos y no esperar que aparezca el triunfo golpeando nuestra puerta.
La película no plantea a la multitud como un enemigo, sino como una fuerza: “No reconocemos el poder de la multitud ni la oposición que ejerce hasta que dejamos de marchar a su ritmo.”, dice en una de sus placas. Creo que la historia nos dice que pensemos ante quién vale ser alguien al fin y al cabo. En medio de una infinidad de personas sin nombre, podemos brillar a los ojos de quienes nos importan.

3 comentarios:

Anonymous dijo...

Muy buena esta entrada, pienso. No esperaba que salieses ... por aquí. Vi esta película hace ya muchos años. No recordaba su título, ni que era de Vidor. Sí recordaba lo del hombre anuncio del principio... y él al final como hombre anuncio. Y la escena de la muerte de la hijita, que no he conseguido localizar en tus vídeos. La recuerdo como una película amarga, y patética. Me ha sorprendido encontrármela de nuevo ahora... y aquí. Está muy bien la reflexión que haces a partir de ella, pero tendría que volver a verla entera. Yo la recuerdo tal vez como más pesimista... A lo mejor el pesimista es uno.
(Por cierto, no se lee el título de tu blog: ni en la cabecera, ni en las páginas del Google. Me refiero al "Yo, escritora". ¿Será cosa de alguna etiqueta del HTML?). Un saludo.

Anonymous dijo...

Gracias por contestarme Guau, y tan rápido. Trataré de hacerme con el DVD en la biblioteca y la volveré a ver, si puedo. Tus vídeos incluyen algo más que la primera parte. También se ve el final, pero no la escena de la muerte de su niña, que creo recodar era atropellada por un coche cuando sale a recibir a su padre. La película tiene mucho de melodrama, ¿no?
Me gustan las viejas películas de cine mudo. En general, me gustan películas más bien de hace tiempo. Ahora estoy volviendo a ver las de Rohmer (¿te gusta?).
Un saludo. Hasta pronto.

Azid Phreak dijo...

Felicidades por la elaborada entrada, pues gracias a ella he descubierto esta curiosa obra de Vidor.

Soy un inculto cinematográfico y desconozco una gran parte del buen cine clásico (aunque al menos conozco a Vidor). Es por ello que, además de seguir visitándote para ilustrarme, intentaré conseguir la película para desgranarla y disfrutarla, pues por lo que comentas, creo que es una excelente reflexión sobre una postura social que, desgraciadamente, crece a pasos agigantados aún hoy en día. Un visionario este Vidor.

Gracias a Mr. Mojo Rising te conocí y te visité. Volveré a leerte. Sin duda.

Un saludo.

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