Atenciones del Mainstream al Sueño Americano

por María del Mar Galant

El “American Dream” es la materialización de una vida en perfecto capitalismo. Una existencia en la que, a través de lo que Boltanski y Chiapello llaman “tareas penosas”[1], podemos mejorar nuestro bienestar, por más paradójico que suene.
Los asalariados venden la propiedad de los resultados de su trabajo, condenados a la subordinación; mientras que los capitalistas están encerrados en el proceso insaciable propio del capitalismo: la permanente transformación del capital[2]. Para este tipo de compromiso, continúan estos autores en su texto El Espíritu del Capitalismo[3], se necesitan justificaciones, plantar una ideología. Y dentro de este espíritu del capitalismo encontramos al Sueño Americano, que puede esquematizarse básicamente en: vivir en un país libre, estudiar, obtener un título, trabajar duro, casarse, comprar una casa y tener hijos. Aunque también existe su variante extrema, la de lograr explotar un talento – o aprovechar una oportunidad – y obtener fama y fortuna, desafiando las proyecciones de los propios orígenes. Después de todo, Estados Unidos es la tierra de las oportunidades, ¿verdad?
Es necesario reproducir cierta clase de sujeto para que este sistema funcione sin problemas. Y la ideología del sueño americano presenta un camino a seguir de obediencia y cumplimiento: las personas se educarán en el sistema y trabajarán según sus reglas de mercado, a cambio de que se les garantice seguridad: tendrán un lugar para vivir, para formar una familia, para educar a sus hijos. La idea es que con el progreso general, se logra progreso individual.
Sin embargo, la promoción exacerbada de este ideal estadounidense lo coloca también en un lugar vulnerable. Los ataques de los críticos y de la prensa encuentran en esta figura un perfecto blanco para sus ataques. “La muerte del sueño americano”[4], “El sueño americano en crisis”[5], “La pobreza, el lado oscuro del 'sueño americano'”[6], “El sueño americano hecho pesadilla”[7], “El sueño americano ha muerto por exceso de riesgo, ingenuidad y avaricia”[8], “Triste fin para el Sueño Americano”[9], “El sueño americano o los americanos dormidos”[10] son algunos de los titulares que la prensa le ha dedicado.
Pero existen otras críticas más veladas que vienen de otros espacios, como el arte. Y no precisamente de artistas alternativos o independientes, sino de aquellos que protagonizan el mismo mainstream.
Elegí como eje de este análisis una película del año 2006 dirigida por los hermanos Anthony y Joe Russo: You, me and Dupree[11]. Es una comedia más larga de lo necesario y con menos risas que las suficientes, pero sirve al objeto de este ensayo. Protagonizada por Owen Wilson, Kate Hudson, Matt Dillon y Michael Douglas; el largometraje narra las situaciones que se generan cuando una pareja de recién casados aloja en su casa al mejor amigo del esposo, que no tiene a dónde ir.
Antes decía que el capitalismo necesita reproducir cierta clase de sujetos. Esta película tiene el estereotipo de los principales. Por un lado, el capitalista: El Sr. Thompson, interpretado por Michael Douglas, dirige una empresa constructora (y es el padre de la novia). En esa empresa trabaja el asalariado: Carl, representado por Matt Dillon, un arquitecto con ideas innovadoras que su jefe y suegro no acepta del todo. Está la mujer que une a estos dos personajes: Molly, hija del Sr. Thompson y esposa de Carl, maestra. Y finalmente está Dupree: descrito por Carl en la película como “un hombre no domesticado”, alguien que nació “equivocado”, o incluso como el “hombre-mono de Borneo”.
Carl acaba de casarse, tiene una casa nueva que comparte con su esposa: una mujer tierna, dulce, maternal y tolerante al punto de ser maestra de primaria para cerrar el cliché. Él trabaja duro todos los días con el objetivo de crear un proyecto lo suficientemente bueno para que su jefe-suegro lo ascienda. Y llega tarde a casa y duerme poco por eso. ¿Por qué Dupree merece tales descripciones por parte de Carl? Carl es un perfecto producto de la sociedad capitalista norteamericana mientras que Dupree... “flota por la vida”, como él mismo se describe. No tiene empleo, no tiene casa, no tiene auto, y no tiene preocupaciones al respecto tampoco. Pero a aquellos que funcionan en el capitalismo les conviene etiquetar a lo diferente de forma negativa, para tratar de impedir que se transforme en una alternativa interesante.
Sin embargo, la película presenta a este personaje disfuncional de forma adorable. Dupree es buen amigo, sensible, compañero y sufre por amor.
El sueño americano narra triunfos de gente común que se vuelve extraordinaria sólo por haber pasado de criarse en un departamento a ser capaz de adquirir una casa propia con jardín y perro. Pero si la persona en cuestión tuvo experiencias “traumáticas” o trágicas en el medio del proceso, la narrativa de autoayuda explotará la historia hasta que se convierta en un clásico[12].
Y Dupree es carne de sillón de Oprah, por así decirlo. Desempleado, desalojado, viviendo de prestado, se enamora de una mujer que sólo lo considera entretenimiento, y le rompe el corazón. Dupree se sienta en un parque bajo la lluvia, escribe poemas y sueña con volver a verla convirtiéndose en un perfecto sufriente héroe romántico.
El capitalismo se sirve de narrativas de sufrimiento y autoayuda para reforzar la idea de que todo el mundo puede arreglar su vida; siempre que se la considere “rota” cuando está fuera del sistema y “arreglarla” volver a introducirla en él. Dupree es víctima de estas narraciones y su héroe es Lance Armstrong, un ciclista estadounidense conocido por haber superado un cáncer y luego ganar siete Tours de France consecutivos. Dupree le dice a Carl: “Él hizo con un testículo más de lo que nosotros podríamos hacer con tres”.
Pero, volviendo a su estilo de vida, mientras su amigo y esposa intentan “encaminarlo”, incitándolo a que consiga empleo y buscándole novia, él no parece estar insatisfecho con su vida. Juega con los chicos de la cuadra, cocina, ayuda a sus amigos y anda en bicicleta. Le conceden una entrevista laboral que él mismo da por terminada como fútil, después de definirse como una persona que “absolutamente insiste en disfrutar la vida”, y que “no vive para trabajar, es al revés. Trabaja para vivir”.
Pero en cierto momento de la película se ve obligado a reemplazar a Carl en una charla en la escuela de Molly. Frente a chicos de unos 9 años, se hace cargo del discurso pautado para el “Career Day”[13], lo cual le permite explicar su filosofía.
“Mi carrera es vivir y amar, y lo hago al máximo.” Comienza diciendo. “Algunos de ustedes van a brotar enseguida y serán prodigios de 15 años (...), algunos irán a la Universidad y hallarán su ritmo allá y serán titanes de la industria o resolverán problemas en la ONU. Pero algunos de ustedes, y ese es el grupo al que ningún conferencista se dirige, lo cual me parece criminal, algunos de ustedes simplemente van a vaguear[14] por ahí...”
Dupree resalta cómo los medios y el gobierno sólo impulsan a aquellos que tienen una vocación definida, a que trabajen duro y la cumplan (potencialmente), o al menos a que trabajen duro y cumplan.
Advierte entonces:
“Los van a criticar. Tristemente. (...) Pero está bien. Suéltense, relájense. Ríanse mucho.”
Dupree utiliza las expresiones “stay loose” y “stay liquid” en este momento. Refiere directamente a no atarse, a no ser sujeto. Continúa:
“(...) pero estén listos! Eso es lo que hace Dupree. Me mantengo ágil. Hasta que me llame la nave capitana. Mi raison d’ètre[15]. En ese momento, lucharé.”
En esta idea de esperar un llamado está sembrada la semilla de la espera de la oportunidad. Resulta que Dupree tiene algo de John Sims[16] en él.
Decía al principio de este escrito que la opción más potenciada del sueño americano es la de obtener fama y fortuna. Ser famoso en Norteamérica es muy importante, casi tanto como ser rico. Existe una canción clásica - reservada para momentos de alta carga emocional, como la espera de la colisión con un meteorito en un capítulo de Los Simpsons[17] - llamada “Que será, será”[18], que expresa claramente estos anhelos:
When I was just a little girl
I asked my mother, what will I be
Will I be pretty, will I be rich
Here’s what she said to me...
(Cuando era una niña pequeña
Le pregunté a mi madre, que seré
Seré bonita, seré rica
Esto es lo que ella me dijo...)
Existen personas que de hecho supieron encarnar la realización del sueño americano. Quizás el exponente más perfecto sea Britney Spears. Criada en una pequeña ciudad de Louisianna bajo la fe baptista, por su madre, maestra de primaria, y su padre, un contratista; es la segunda hija de una familia de cinco personas. Pero a través de un cásting ingresó a la televisión y luego consiguió un contrato discográfico que en poco tiempo la llevó a vender millones de discos, ser conocida en todo el mundo, y ganar dinero como nunca imaginó. Ella misma se describe, en su canción “Piece of me”[19], diciendo: “I’m Miss American Dream since I was 17”.[20]
La primer portada que la revista Rolling Stone le dedicó fue en abril de 1999. El título anunciaba: “Britney Spears: una visita al corazón, la mente y la habitación de un sueño adolescente”. Le siguió, en mayo de 2000, una portada con la bandera estadounidense de fondo y ella vestida a tono, que emulaba el lema del Tío Sam: “Britney Wants You!”
Pero de pronto, Britney Spears se embarcó en una serie de situaciones “condenables”: se casó en Las Vegas con un desconocido, anuló el matrimonio al día siguiente. Comenzó a salir con un hombre casado, y luego del divorcio de él, se casaron. Tuvieron dos hijos, se divorciaron. Ella comenzó a salir por las noches, hasta perder la custodia de sus hijos y ser obligada a internarse en rehabilitación por alcoholismo y adicción a metanfetaminas. Una vez afuera, no asistió a las audiencias para obtener visitas con sus hijos y dejó de verlos, mientras se mostraba por las noches con distintos hombres. Terminó internada en un psiquiátrico.
La Rolling Stone entonces le dedicó una tapa en blanco y negro que rezaba: “Britney Spears: Dentro de una tragedia americana”. Britney dejó de ser lo que el sistema quería promover, y para la publicación pasó de ser icono del “sueño adolescente” a ser imagen de “una tragedia americana”. Esta persona que tan bien había alimentado las fantasías de la población, en términos de desarrollo y progreso personal, “hacerse desde abajo” y otras consignas parecidas; estaba exponiendo, no sólo al país, sino al mundo, las peores consecuencias. De pronto, a la orden del día no estaba la gloria de realizar el sueño americano sino la confirmación del proverbio oriental “Ten cuidado con lo que deseas, porque se te puede cumplir”.
Pero aquí no termina la historia. Después de que un juez determine que Britney volvería a estar a cargo de su padre (aún a los 26 años de edad), Britney retomó el camino. Fue a rehabilitación con, aparentemente, buenos resultados; recuperó las visitas con sus hijos; grabó un nuevo disco que ya cosecha muy buenas críticas, y se prepara para un nuevo tour mundial.
¡El sueño americano está más vivo que nunca! Y con interesantes condimentos, porque ¿qué mejor que la persona que alcanza el éxito máximo haya tenido que soportar momentos de oscuridad y tragedia en su vida? ¡Todos pueden lograrlo! Incluso los más desafortunados, como Britney, aquellos que perdieron el camino, como Britney, aunque hayan caído en adicciones, como Britney, y varios etcéteras más, como Britney.
Rolling Stone está a punto de dedicarle su nueva portada, la de diciembre de este año, en la que la vemos relajada e informal, riendo sanamente. Y el título parece un lema de autoayuda: “SÍ, ELLA PUEDE! Britney regresa”. En términos de Goffman[21], en las tapas de Rolling Stone, Britney empezó siendo sugerente, mostrándose confiada y poderosa. En sus momentos críticos, la fotografía que eligieron la muestra en un primer plano que nos invita a analizarla (y juzgarla, ¿quizás?): Y finalmente, en esta última tapa, se convierte en la mujer juguetona / mujer niña. Nos invitan a que la perdonemos porque hizo una travesura, y a que la cuidemos de ahora en más.
Las narrativas del sufrimiento son aquellas que más conmueven y atraen a la sociedad. ¿Es más entretenido leer la vida de Britney Spears o la de Bill Gates, que puede resumirse en “heredó-invirtió-ganó”?
El capitalismo vive de la existencia de personas que cumplen ciertos roles. Quizás antes estaban camuflados, pero hoy ya no existe tal ingenuidad. La gente que está en ciertas posiciones sabe qué papel le toca cumplir. Necesitamos una Britney Spears, porque otras estrellas tienen una vida funcional y eso es aburrido y muy color de rosa como para identificarse y soñar con alcanzarlos.
MGMT es un dúo norteamericano que logró el reconocimiento de los medios con su canción “Time to Pretend”[22], en la que expone el guión que les tocará seguir en sus vidas si efectivamente alcanzan fama y fortuna.
Me siento rudo, me siento crudo, estoy en la flor de mi vida
Hagamos algo de música, algo de dinero, y busquemos modelos para esposas
Me mudaré a París, me inyectaré un poco de heroína y cogeré con estrellas
Contigo, la isla, la cocaína y los autos elegantes.
Esta es nuestra decisión: vivir rápido y morir jóvenes,
Tenemos la visión, ahora ¡a divertirnos!
Sí, es abrumador, pero ¿qué otra cosa podemos hacer?
¿Tomar empleos en oficinas y despertarnos temprano para el autobus?Olvidemos a nuestras madres y amigos,
Estamos destinados a fingir
(...)
Pero de veras que no hay nada, nada que hacer.
El amor debe ser olvidado, la vida siempre puede volver a comenzar
Las modelos tendrán hijos, nos divorciaremos
Buscaremos otras modelos, todo debe seguir su curso.
Nos ahogaremos en nuestro propio vómito y ese será el fin,
Estamos destinados a fingir...
Ya no es inocente el curso de la vida. Según el rol que cumplamos en el sistema sabemos de qué ciclo formamos parte. MGMT destaca la necesidad de no detenerse, de continuo movimiento y tendencia al reemplazo: la insaciabilidad de la que hablaban Boltanski y Chiapello.
Es así como la ironía es vehículo de las principales atenciones que se le hacen a la filosofía del “sueño americano”. La película “You, me and Dupree”, la canción “Time to pretend”, la propia vida de Britney Spears, muestran las aristas puntiagudas de cumplir con el sistema, de alimentar sus expectativas. No son intervenciones poderosas que desbancarán al capitalismo, sino que, en términos de Raymond Williams[23], la hegemonía las termina incorporando y transformando, de modo que, en última instancia, juegan a su favor.
¿Qué es entonces “triunfar” y qué es “fracasar”? ¿Hasta qué punto elegimos y desde dónde estamos circunscriptos? ¿Qué tan bien se puede vivir en el capitalismo, y qué tan mal renegando de él?
Carl, en su fuero interno, envidia la “liquidez” de Dupree. Él lo invita a volver a la infancia, a olvidar las obligaciones convencionales y a establecer sus propias reglas. Propone una nueva escala de valores en la que el dinero o la estabilidad laboral casi no aparecen.
Pero no nos tenemos que hacer muchas ilusiones con la inaptitud de Dupree, porque finalmente escuchó su llamada, cumplió el sueño americano de forma ejemplar, y obtuvo fama y fortuna... ¿Cómo? Escribiendo un libro de autoayuda, claro. Hasta Lance Armstrong lo leyó.

NOTAS:
[1] Boltanski, Luc y Eve Chiapello, “Introducción general: del espíritu del capitalismo y del papel de la crítica”. En: El nuevo espiritu del capitalismo, Madrid, Akal, 2002. p.13.
[2] En un ciclo de capital à producción à dinero à inversión.
[3] Boltanski, Luc y Eve Chiapello, El nuevo espiritu del capitalismo, Madrid, Akal, 2002.
[4] Krugman, Paul. The Nation, Estados Unidos, 30 de enero de 2004. URL:
http://www.rebelion.org/hemeroteca/imperio/040130krugman.htm
[5] Armada, Alfonso. ABC.es, España, 26 de octubre de 2008. URL:
http://www.abc.es/20081026/internacional-estados-unidos/sueno-americano-crisis-200810261035.html
[6] Lugones, Paula. Clarín, Argentina, 2 de noviembre de 2008. URL:
http://www.clarin.com/diario/2008/11/02/um/m-01794339.htm
[7] Fernández, Juan José. El País, España, 27 de agosto de 2007. URL:
http://www.elpais.com/articulo/economia/sueno/americano/hecho/pesadilla/elpepuint/20070827elpepieco_4/Tes
[8] Rifkin, Jeremy entrevistado por Carlos Fresneda. El Mundo, España, 25 de octubre de 2008. URL:
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/10/25/internacional/1224925094.html
[9] Mendoza, Edgardo. Diario de Cuyo, Argentina, 24 de noviembre de 2008. URL:
http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=315101
[10] Moreno, Francisco. EXOnline, México, 21 de noviembre de 2008. URL:
http://www.exonline.com.mx/diario/editorial/421109
[11] Russo, Anthony & Joe: You, me and Dupree. Universal Pictures, Estados Unidos, 2006.
[12] Illouz, Eva, “Sufrimiento, campos emocionales y capital emocional” (cap. II). En: Intimidades congeladas. Las emociones en el capitalismo, Bs. As., Katz, 2007. p. 118.
[13] “Día de Carreras” algo como una charla vocacional.
[14] Dupree utiliza la expresión “float along”.
[15] “Razón de ser”.
[16] Personaje principal de The Crowd, de King Vidor. Estados Unidos, MGM, 1928.
[17] “Bart’s Comet”, temporada 6, episodio 14. Estados Unidos, emitido originalmente el 5 de febrero de 1995.
[18] Livinstong, Jay & Ray Evans: “Que será, será (Whatever will be, will be)”. Intérprete original: Doris Day, 1956.
[19] Karlsson, Christian; Pontus Winnberg, & Klas Åhlund: “Piece of me”. Intérprete: Brintey Spears, 2008.
[20] “Soy la Señorita Sueño Americano desde que tengo 17.”
[21] Goffman, Erving, “La ritualización de la femineidad”. En: Winkin, Yves (Comp.), Los momentos y los hombres, Barcelona, Paidós, 1991.
[22] Goldwasser, Ben &a Andrew VanVyngarden [MGMT]: “Time to pretend”. 2008.
[23] Williams, Raymond, “La hegemonía” (Cap. VI). En: Marxismo y Literatura, Barcelona, Península, 2000 [1977].

Bibliografía consultada:
Boltanski, Luc y Eve Chiapello, “Introducción general: del espíritu del capitalismo y del papel de la crítica”. En: El nuevo espiritu del capitalismo, Madrid, Akal, 2002.
Goffman, Erving, “La ritualización de la femineidad”. En: Winkin, Yves (Comp.), Los momentos y los hombres, Barcelona, Paidós, 1991.
Goffman, Erving, “Prólogo” y “Actuaciones”. En: La presentación de la persona en la vida cotidiana, Bs. As., Amorrortu, 1989 [1959].
llouz, Eva, “Sufrimiento, campos emocionales y capital emocional” (cap. II). En: Intimidades congeladas. Las emociones en el capitalismo, Bs. As., Katz, 2007. p. 118.
Williams, Raymond, “La hegemonía” (Cap. VI). En: Marxismo y Literatura, Barcelona, Península, 2000 [1977].

Fuentes virtuales:
Krugman, Paul. The Nation, Estados Unidos, 30 de enero de 2004. Vínculo
Rifkin, Jeremy entrevistado por Carlos Fresneda. El Mundo, España, 25 de octubre de 2008. Vínculo
Armada, Alfonso. ABC.es, España, 26 de octubre de 2008. Vínculo
Lugones, Paula. Clarín, Argentina, 2 de noviembre de 2008. Vínculo
Fernández, Juan José. El País, España, 27 de agosto de 2007. Vínculo
Mendoza, Edgardo. Diario de Cuyo, Argentina, 24 de noviembre de 2008. Vínculo
Moreno, Francisco. EXOnline, México, 21 de noviembre de 2008. Vínculo

Canciones:
Goldwasser, Ben & Andrew VanVyngarden [MGMT]: “Time to pretend”. 2008.
Karlsson, Christian; Pontus Winnberg & Klas Åhlund: “Piece of me”. Intérprete: Brintey Spears, 2008.
Livinstong, Jay & Ray Evans: “Que será, será (Whatever will be, will be)”. Intérprete original: Doris Day, 1956.

Audiovisuales:
Russo, Anthony & Joe: You, me and Dupree. Universal Pictures, Estados Unidos, 2006.
Vidor, King: The Crowd. MGM, Estados Unidos, 1928.
Anderson, Bob: “Bart’s Comet”. En: Los Simpsons, temporada 6, episodio 14. Estados Unidos, 5 de febrero de 1995.