Nuevas Tecnologías

De Espectadores y Oyentes a Usuarios y Productores:
las Nuevas Tecnologías

Marge :¡Esto es terrible! ¿Cómo volverán los chicos a casa?
Homero : No lo sé. ¿Por Internet?
Los Simpsons durante una nevada.

Sólo un par de décadas atrás, éramos televidentes, oyentes de radio y lectores. La información era redactada y editada por profesionales, o al menos empleados de algún medio de comunicación, y llegaba a nosotros de forma ya procesada e interpretada: lista para consumir. Pero a fines de los '90 y a comienzos del 2000, en Argentina Internet dejó de ser un rumor sobre estrategias militares norteamericanas y de pronto estuvo al alcance de gran parte de la población. El correo electrónico le alivianó -por no decir "quitó"- el empleo a los carteros. Y ese era sólo el comienzo.
Este no es un ensayo apocalíptico: es su interés señalar ciertas diferencias que se han dado lugar gracias, o a causa de, la aparición de nuevas tecnologías. Entenderá como tales, principalmente, las herramientas virtuales disponibles a través de Internet (blogs, fotologs, mp3s, videoblogs, foros y grupos, entre muchos otros); pero también las cámaras fotográficas y filmadoras digitales, y el teléfono celular y todas sus aplicaciones y usos (cámara, mensajes de texto, juegos, etc.).
Terminando la primer década del siglo XXI, vivimos en una sociedad de la información. La circulación, disponibilidad y recepción de datos nunca fue tan instantánea, amplia ni sencilla – para aquellos que cuentan con los recursos de acceso necesarios, claro.

1. Nuevos medios, nuevos receptores, nuevos contenidos.
Antes de la aparición de las nuevas tecnologías, la lógica de producción de información pensaba en un individuo que respondía de forma pasiva: veía, oía o leía. Con la intención de otorgarle una sensación de participación, siempre existieron instancias de respuesta: las cartas de lectores, los llamados, las votaciones, los concursos y las encuestas que recogían la voz de aquellos que en un primer momentos estaban sólo destinados a receptar. El receptor era pasivo, pese a estas simulaciones de actividad.
Francisco Vacas Aguilar señala cómo, con el boom de los teléfonos celulares, la producción de contenidos advierte que debe dedicarle su atención a esta cuarta pantalla. Se encuentra con un medio esencialmente interactivo y, por lo tanto, “poco idóneo para el entretenimiento pasivo” (2007). Lo mismo sucede con el medio de acceso a Internet, la computadora. Y encontramos así un quiebre fundamental, referente a la producción de contenidos: es imprescindible pensar un nuevo tipo de receptor.
Para empezar, detrás de una computadora o de un teléfono, hay una sola persona y no un grupo familiar. Esta persona, en el caso de los teléfonos, se desplaza; y en el caso de las computadoras, hace varias cosas a la vez. De esto surge la necesidad de producir contenidos cortos, dinámicos y disponibles para consumir en cualquier momento.
También debe tenerse en cuenta la desespacialización de la audiencia. Si bien con la televisión, radio y periódicos pensábamos en franjas geográficas de receptores; Internet desconoce fronteras físicas y ofrece sus contenidos al mundo.
Finalmente, es interesante destacar el flujo y la cantidad de información a la que se puede acceder con un módem. Sin tener que esperar los horarios del noticieros o las ediciones de los periódicos, la competencia por la primicia se pelea en cuadriláteros virtuales. La información es pública al mismo tiempo que se produce. Si antes se podían reclamar mayores fuentes, hoy existe una superpoblación de recursos. Esto, como toda sobrecarga, abruma. En su estudio sobre la libertad de expresión en los nuevos medios, Carlos Pérez Ariza plantea esta misma idea: “(...) el caudal de información se hace inabarcable, el receptor no capta, recibe; no escucha, oye; no interpreta, traga.” (2006)
Asimismo, las nuevas tecnologías se convierten en el medio más cómodo y rápido de comentar la realidad. Y hablamos de la necesidad de ofrecer un entretenimiento activo. Esto supone incluir instancias de participación a los receptores. La web ofrece una serie de herramientas y espacios dedicados a dar voz a todo aquel que quiera hacerse oír.

2. El concepto de "usuario"
Eduardo Vizer define el nuevo escenario como la convergencia de cuatro factores: “la evolución de las tecnologías, la creciente disminución de los costos de producción, el acceso y los usos sociales que permiten estas tecnologías, y por último los cambios en las demandas sociales” (2006). Las nuevas tecnologías ofrecen, a todo aquel que pueda acceder a ellas, no sólo la posibilidad de responder, opinar e investigar; sino el espacio y la oportunidad de producir sus propios contenidos.
YouTube, Blogger, Fotolog, MySpace, Twitter, Facebook, Podcasting... el usuario cuenta con variadas opciones y medios para expresarse. Según sus motivaciones, las acciones de los usuarios sirviéndose de las nuevas tecnologías pueden categorizarse.
2.1. Expresión
Utilizando los recursos virtuales a fin de crear un medio propio de expresión. A través de escritos (blogs), fotografías (fotologs), audios (podcasts), música (myspace) o videos (videologs).
Han surgido además proyectos más ambiciosos como la serie española de ficción “Malviviendo”, que está disponible exclusivamente en Internet. O novelas de escritura colaborativa, como “Un Millón de Pingüinos” que sigue el mismo protocolo de edición y colaboración “wiki”, a su vez inaugurado por la enciclopedia de contenidos elaborados y editados por sus propios usuarios, Wikipedia.
2.2. Socialización
A través del uso de redes sociales que permiten el contacto con gente conocida o no, a través de protocolos de autorización. Facebook, Sonico, Hi5, Twitter ofrecen la posibilidad de dar a conocer lo que uno está haciendo y enterarse de lo que hace el resto. Pueden compartirse fotografías, videos, escritos y sonidos también.
El teléfono celular, por otro lado, es elemento clave de la socialización cotidiana, porque ofrecen la posibilidad de contactarse en cualquier momento o lugar directamente con una persona, ya sea a través de una llamada o mensaje de texto.2.3. Movilización
Las movilizaciones organizadas desde y a través de las nuevas tecnologías son quizás el aspecto de mayor importancia social: los flash mobs (o “multitud instantánea”). Como una suerte de happenings del nuevo siglo, son convocatorias a través de e-mails, mensajes de texto, entradas en foros, “eventos” en Facebook a la mayor cantidad de personas, en un lugar y con cierto objetivo. En esto último podemos hacer nuevas divisiones:
2.3.1. Entretenimiento / Arte: son convocatorias con fines recreativos que duran apenas unos minutos. En Buenos Aires, se han hecho flash mobs de “baile silencioso” (cada persona con su reproductor de mp3), de lucha de almohadas (las más populares), y de estatuas (los participantes se quedaron quietos en donde estaban durante dos minutos).
2.3.2. Reclamos Social / Político: tal como hace dos siglos nuestros antepasados se agolparon frente a las puertas del Cabildo a grito de “el pueblo quiere saber de qué se trata”, los teléfonos celulares (sus cámaras filmadoras principalmente) e Internet han servido como denunciantes de realidades vedadas al espectador / oyente / lector de noticias. El Dr. Koldobika Meso Ayerdi, en su estudio acerca de las auto-convocatorias en España durante el 13M, resalta cómo los nuevos medios “sirvieron para modelar una resistencia plural y diversa, de todos los sujetos sociales que se mostraban contrarios a aceptar la situación tal y como se estaba transmitiendo a través de los medios convencionales” (2004). Muchos se enteraron de estas movilizaciones a través de mensajes de texto y correos electrónicos. Este autor afirma que “Internet y los móviles contaban lo que no contaban los medios oficiales” (ídem).

3. La utopía de la telecracia democrática
“Broadcast Yourself”
YouTube
Mariano Cebrián Herreros concluye su artículo sobre la agonía de la televisión tradicional anunciando que acudimos a “la promoción de una sociedad interactiva o de una telecracia democrática interactiva e interaccionada” (2007). Quizás no pensó en el detalle desagradable pero presente de la existencia de la brecha informativa.
No pretendemos negar las posibilidades que surgen del desarrollo de las nuevas tecnologías ni la infinidad de oportunidades latentes en los nuevos medios; de hecho celebramos su existencia. Pero no se puede dejar de mencionar que el acceso a todas estas herramientas está restringido, si no por leyes totalitarias, por los recursos. Y no referimos únicamente a los recursos de hardware o software: También a los conocimientos. Hay 900 millones de analfabetos totales en el mundo frente a los 300 millones de usuarios de Internet. Muchos teóricos se apresuran a celebrar el establecimiento de una “e-sociedad”.
Según palabras de Pérez Ariza la mencionada brecha informativa, y ahora digital, “no sólo sigue existiendo, sino que la sociedad de la información la agrava, la estira y hace muy difícil de salvar” (2006). Si para Negroponte, citado por este mismo autor, la era digital es descentralizadora, globalizadora, armonizadora y permisiva (ídem), también es fragmentizadora. Antes, cuando dependíamos únicamente de los medios de masas para estar informados sobre lo que sucedía en el mundo, aquello que los gatekeepers decidían no mostrarnos era como si no hubiese sucedido. No caigamos en el mismo error con los nuevos medios.
Vivimos en dos realidades: la tangible y la virtual. El hecho de poder decorar la segunda a nuestro antojo no debe seducirnos hasta la ignorancia de lo real.


BIBLIOGRAFÍA:
Cebrián Herreros, Mariano: “Agoniza la televisión tradicional”. Revista Chasqui, Número 98, ISSN 13901079, junio de 2007. Quito, Ecuador. pp. 60-65.
Acceso online: http://chasqui.comunica.org/content/view/560/142/
Descarga de la versión en .pdf: http://chasqui.comunica.org/pdf/chasqui98.pdf
Meso Ayerdi, Koldobika: “Teléfonos móviles e Internet, nuevas tecnologías para construir un espacio público contrainformativo. El ejemplo de los flash mob en la tarde del 13M”. Revista Latina de Comunicación Social, Número 58, ISSN 1138-5820, julio – diciembre de 2004. Tenerife, España.
Acceso online: http://www.ull.es/publicaciones/latina/20041558meso.htm
Pérez Ariza, Carlos: “La libertad de expresión, en el paradigma de las nuevas tecnologías y la sociedad de la información.”. Revista Latina de Comunicación Social, Número 61, ISSN 1138-5820, 2006. Tenerife, España.
Acceso online: http://www.ull.es/publicaciones/latina/200611PerezAriza.htm
Vacas Aguilar, Francisco: “Telefonía móvil: la cuarta ventana”. Revista Zer, Número 23, ISSN 11371102, noviembre de 2007. Bilbao, España. pp. 199-217.
Acceso online: http://www.ehu.es/zer/zer23/zer23_vacas.htm
Descarga de la versión en .pdf: http://www.ehu.es/zer/zer23/ZER23_vacas.pdf
Valdés Lozano, Dora E. & Ramón Albeiro Hernández Valencia: “Las nuevas tecnologías de la información en los procesos de enseñanza. Cambios y desafíos.” Revista Question, Número 18, ISSN 16696581, otoño de 2008. Buenos Aires, Argentina.
Acceso online: http://perio.unlp.edu.ar/question/numeros_anteriores/numero_anterior18/nivel2/articulos/informes_investigacion/valdeslozanoyhernandezvalencia_1_informes_18otono2008.htm
Vizer, Eduardo A.: “Nuevos medios de comunicación, nuevas militancias”. Revista Chasqui, Número 96, ISSN 13901079, diciembre de 2006. Quito, Ecuador. pp. 12-17.
Acceso online: http://chasqui.comunica.org/content/view/507/132/
Descarga de la versión en .pdf: http://chasqui.comunica.org/pdf/chasqui96.pdf