Vivir sola

Ya van casi siete meses de esto, y la verdad... me encanta.
No la paso bien el 100% del tiempo, eso sería psicótico, pero me alegro muy seguido de vivir sola. Ajá, sisí. Por ejemplo, cuando me acuesto en mi cama. AMO mi cama, ojalá nunca nadie se oponga a lo nuestro porque cuando estoy cansada puedo estirar los brazos sin llego al borde, y siempre hay un espacio frío para correrme en medio de la noche.
Como de mi cama, soy dueña de muchas cosas locas. No son cosas locas, son cosas "de adultos", pero como la mayoría del tiempo siento que me hago la independiente, que juego a ser adulta, me causa gracia tener, por ejemplo, una batería de cocina. Y de pronto tengo eso y vajilla, heladera, lavarropas, mesa, sillas, mueble de TV, biblioteca, tele, chifonier... aún me faltan las mesas de luz (hoy en día se parecen sospechosamente a las dos sillas que faltan del juego del living).
Y de pronto hago cosas que las primeras veces me parecieron una aventura y ahora ya son obligación. La lista del supermercado, la búsqueda de precios, el aprovechar las ofertas porque hay que llegar a fin de mes. Pagar fucking impuestos, servicios y expensas. Saludar a ciertos vecinos. También cocino mucho (modesta y sorpresivamente bien), incluso cosas que no solía comer. Horneo postres que siguen sin gustarme pero son excusa para invitar gente o visitar.
Y después están los PRO más evidentes: hago lo que quiero cuando quiero sin avisarle a nadie. Leo y escribo mucho. Limpio poco. Hago pis con la puerta abierta. Miro lo que se me antoja en la tele. Hablo sola, canto fuerte. Eructo. Me hago Gancia con Sprite. Tomo mate. No plancho nada. Lavo ropa sin separarla (so far so good). Recibo a mis amigos. Visito a mi familia y como ya no estamos en la misma casa, el tiempo que paso con ellos es de mejor calidad. Decoro con lo que quiero (colgar bandejas en la pared de la cocina, ¿por qué no?). Tardo lo que se me antoja en tomar decisiones (hay tres cuadros apoyados contra la pared hace meses que no me inquietan en lo más mínimo). Duermo siestas a cualquier hora, tirada en el futón rojo, y mirando cómo cae la noche en Quilmes.
Y, otras veces, me voy a dormir mirando cómo amanece.

Jojo Moyes: Me Before You

No conocía a esta escritora, no leí ninguna de sus novelas anteriores y sorpresivamente mi leve TOC no se molestó demasiado cuando decidí tomar este libro -el último publicado- como el primero para leer.
Me Before You es una novela de portada engañosa: la frase de recomendación dice "Gorgeously romantic and partner ignoringly compulsive" (es complicado traducirlo pero refiere al hermoso romanticismo de la historia y a lo imposible que es dejar de leerla). Okay, la historia es romántica, sí. Y es atrapante, sin dudas. Pero quizás sería pertinente alguna mención a la oscuridad de la trama que, si bien no convierte a esta historia en un drama puro, sí te obliga a detenerte a pensar muchas cosas y aleja a esta novela de la lectura liviana y entretenida que parece sugerir la portada.
Lo que quiero decir: MBY no es una comedia romántica, ni una novela para leer en la playa. Es una historia cruda y realista que usa a dos personas muy diferentes pero igual de anuladas en la vida. Lou es una chica de pueblo metódica y extremadamente prudente que desde la adolescencia ha decidido conformarse con lo que tiene y no arriesgarse por obtener nada más. Will es un hombre que vivía su vida disfrutando cada instante hasta que un accidente lo deja parapléjico e incapacitado de hacerse cargo de sí mismo. Nunca se hubiesen conocido si Will no necesitase una persona que le haga compañía durante seis meses y Lou no hubiese perdido su empleo y estuviera casi al borde de la bancarrota.
El tema principal de esta historia son las segundas oportunidades y las concesiones que uno está dispuesto a hacer para aprovecharlas. ¿Cómo querés vivir tu vida? Es la pregunta que ambos personajes se plantean y resuelven, a su manera, en MBY. Qué cosas se aprenden, qué cosas se ganan y qué se puede llegar a negociar, cuando la otra opción es no trascender o dejar de vivir. Lou y Will lo responden, con amor de por medio. Amor por el otro y, aún más relevante, amor propio.
Esta historia me conmovió como hace años ninguna otra lo hace. No saber qué va a pasar hizo que ciertos pasajes del libro resulten cierro-el-libro-del-shock sorpresivos. Fragmentos emocionales hicieron que tenga que dejar de leer para calmarme un poco.
Jojo Moyes no tiene miedo de ser controversial, ni de ganarse lectores enojados. No teme proponer situaciones que no son políticamente correctas. Esto hace que todos los personajes de MBY se encarnen profundamente en personas reales, con defectos humanos y vidas imperfectas. Will y Lou son queribles en sus fallas y, ante todo, creíbles.
El libro está narrado por Lou, con excepción de un par de capítulos que son narrados por otros personajes. Técnicamente, no terminé de apreciar el valor de estos narradores invitados. No agregan nada que no hubiésemos entendido o apreciado desde la narración principal y cortan un poco la intensidad del relato de Lou. Quitando eso, es una de las mejores historias que leí.
Si para muestra basta un botón, definitivamente voy a sumar a Jojo Moyes a mi lista de escritores favoritos.
Le doy: 4.5/5
Recomiendo leerlo en: invierno. O mejor dicho, fines de julio y principios de agosto, para acompañar las fechas de la historia.
PD: Como sé que me estoy poniendo densa con cierta (otra) escritora, no voy a mencionar que leí este libro porque Marian Keyes lo recomendó. Ejem.