Nudos en la garganta

¿Sabías que cada sentimiento que una se traga se vuelve una presencia física? Después de dejar un buen peso en tu corazón, lo que no decís se escurre a través de los poros de tu piel y toma forma, externa a vos.
¿De qué? Bueno, depende del sentimiento, de su origen, su fuerza y su destino.
Los pájaros son cada "te amo" que no se dijo. Quedan libres por el cielo, sorprendiendo a gente anónima de vez en cuando con una melodía que, sin explicación, los hace sonreír.
Los perros de la calle son los "te necesito", y se dedican a acompañar a la gente que está sin rumbo, o perdida, o se siente sola. Estás sentada en una plaza tratando de aislarte hasta de vos misma y, puf, de pronto tenés un perro haciéndote compañía, de la nada. Se queda con vos y después se va, dejándote el rato que compartieron de regalo.
Los gatos... los gatos son las contradicciones, lo que no decís porque no sabés ponerlo en palabras. Por eso, se quedan con vos pero nunca sabés con seguridad si es por amor, por comodidad, por conveniencia... pero de vez en cuando te hacen sentir especial, así que...
Las flores son las gracias que no se dan, quizás por vergüenza. "Gracias por ser mi amigo", "gracias por aceptarme como soy", "gracias por mostrarme lo equivocada que estoy". Salen de nosotros y se convierten en pedacitos de color que adornan el mundo para todos, volviéndolo más lindo.
Y así es con todo.
Esto no significa que si de pronto empezamos a decir absolutamente todo lo que pensamos, estas criaturas van a desaparecer. Hay sentimientos que ya no tienen su destino disponible. Hay "te amo" que no tienen más opción que morirse en la garganta, cicatrizarse en el corazón y salir a volar al cielo, para acercarse un poco a la persona que ya no está.
Por eso, los "te extraño" se convierten en granos de arena y en piedras de montaña. Porque es imposible entregarlos, imposible deshacerse de ellos. Imposible contarlos, imposible olvidarlos, imposible borrarlos.
Y ni siquiera voy a sacar el tema de las estrellas.

Tormento

Crecen en los quiebres.
Como las flores sedientas que se retuercen debajo del cemento hasta que encuentran una rajadura para escapar hacia el sol. Son un capullo oscuro que crece adentro tuyo, sale a la luz en cuanto una parte de vos se quiebra y florece, alimentado de tu sangre.
Todos tenemos una. O dos, o tres. A algunos ya es difícil reconocerlos de tanto que cargan encima, saliendo de sus entrañas, dejando la piel rasgada incapaz de cicatrizar, trepando por sus espaldas y doblándolas con su peso. Solo para quedarse ahí, para siempre.
Nos cambian. Nos condicionan. Filtran la vida, que ya no es clara ni pura.
Aún invisibles, nos manchan. 

Mudanza traumática inminente

Ya sé que les debo aunque sea UN comentario acerca del viaje, pero ahora me doy cuenta que nunca mencioné nada, así que no debo nadaaa muajajaja!
Ejem.
Lo que me está consumiendo últimamente -no en acciones sino en obsesiones, para variar- es que tengo que mudarme y no quiero. O sea, sí quiero, pero no me piace lidiar con ello, ¿se entiende? (Lo de "traumática", igual, es un adjetivo un tanto exagerado).
Vivo sola hace unos 23 meses y si bien se me cruzó la idea de ver si encontraba un lugar con algún pedacito de verde para tener una mascota que no planee asesinarme mientras duermo como resultado del encierro*, la idea era hacerlo relajadamente y entonces si no aparecía nada, seguir viviendo acá en las alturas. Me re gusta vivir acá en el piso 14: veo todo Quilmes, el amanecer, el río y Uruguay; tengo brisa constante, una heladería re copada en la esquina y muchos deliverys. Tiene sus contras, no es perfecto. Últimamente comparto vivienda con unas hormigas rojas que son Highlander, tuve un episodio complicado con chinches y  otro con golondrinas, tengo un vecino bastante perverso y otra que es una loca y... un par de veces tuve que subir/bajar los 14 pisos por falta de luz. Además, en el interior de mi bajomesada alguien firmó "CACHO" y me contaron que murieron dos personas acá, aunque hasta ahora no tuve el placer de conocerlas.
Pero bueno, me fui un poco de tema, la cuestión es que el dueño quiere vender MI hogar, el muy desconsiderado, y entonces es irme ahora o... nada, irme ahora, porque la otra opción es dejar que lo visiten cuando quieran los interesados y saber que cuando se venda vuelve a aparecer una fecha de vencimiento, así que mejor me voy ahora.
PERO la oferta de alquileres está jodida, más que nada por mi presupuesto. Y una vez que encuentre, tengo que EMBALAR, okay? O sea, envolver mis cosas y rogar que lleguen sanas a donde sea y ahora no es ropa y libros, ahora tengo muebles, electrónica y heladera y lavarropas porque soy una persona adulta. O sea que necesito un flete. Y probablemente necesite comprar otra biblioteca porque no sé qué pasó**, que ahora tengo muchos más libros que cuando llegué.
Nada, esas cosas pienso todo el tiempo.
EL LADO BUENO ES QUE VOY A CONSEGUIRME UN PERRO WIIIIIIIIIIIIIIIII***
  Arcoiris doble :O que capturé desde mi balcón la semana pasada 
*Basado en hechos reales.
** Me compré más libros.
*** Capaz también un gato :3